Entrevista 2004-12-19

 

Entrevista al Cardenal Norberto Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México

 

Sr. Cardenal: Mis queridos hermanos y hermanas, celebramos en la Palabra que se hizo carne y puso su morada en medio de nosotros, este es el gozoso anuncio que ahora damos a todos los habitantes de nuestra gran ciudad: "Ha nacido para nosotros el Hijo de Dios, hecho carne, hecho hombre", es el gran misterio de amor que se convierte para los miembros de la Iglesia, para todos los habitantes de esta gran ciudad, en un misterio de luz, del Dios de Dios, la Luz de Luz, se acerca a nosotros, pone su morada en medio de nosotros, para compartir nuestra vida, ofreciéndose como palabra de vida. Cada vez que nosotros participamos de la Santa Misa, podemos recibir y disfrutar este don, cuando abrimos nuestro corazón y nuestra mente a la palabra proclamada, cada vez que abrimos nuestro corazón al hermano necesitado, estamos teniendo un encuentro con Cristo Jesús que se hizo carne. El tiempo de Navidad, para nosotros, despierta sentimientos de ternura, de paz y reconciliación, y nos lleva además, a mirar hacia la Vida Eterna. Toda Misa, cada Misa, es Cristo el que se ofrece por nosotros, es el elemento que se nos da hasta que lleguemos a la Casa del Padre. Cada hermano que se acerca a nosotros, sediento, hambriento, encarcelado, desnudo, es el mismo Cristo que llega a nuestra vida, ojalá y que todos le sepamos abrir el corazón a Cristo, a Cristo en la Eucaristía, especialmente en este año en que celebramos en todo el mundo, el Año de la Eucaristía, pero siempre tendremos, no solamente en Navidad, la oportunidad de encontrarnos con Cristo, cuando a nosotros se acercan los más necesitados. Para todos los miembros de la Iglesia, la Navidad a de ser regalo de la misma manera que lo es para los demás, Cristo no viene solamente para un grupo de privilegiados, Cristo viene para todo hombre. A todos los hombres de buena voluntad, les deseamos esa paz que Cristo vino a traernos, esa hermandad que Cristo vino a realizar. Felicidades y que el Señor los bendiga a todos ustedes.

Pregunta: Gracias, Cardenal.

Sr. Cardenal: Adelante, ahora sí.

Pregunta: Señor, déjeme preguntarle su opinión respecto al incremento que se da al Salario Mínimo, ¿cuál es su opinión sobre dicho incremento?

Sr. Cardenal: Bueno, que el Salario Mínimo, ya ni siquiera es mínimo, o sea, no puede ser punto de referencia para lo que piden nuestras leyes de un salario justo. Yo creo que toda empresa tiene que esforzarse por dar un salario mayor, no puede nadie satisfacer su conciencia diciendo que está dando un Salario Mínimo.

Pregunta: Pero el Salario lo fija la Comisión Nacional del Salarios.

Sr. Cardenal: Por eso, pero aunque lo fije la Comisión Nacional o Internacional, ya no es punto de referencia para que una familia se sostenga.

Pregunta: Monseñor, pero todavía muchas familias, en este País, viven con eso.

Sr. Cardenal: Por eso, no es justo, se tiene que trabajar en México y no es solamente trabajo del Gobierno, es trabajo de los empresarios, es trabajo de los mismos Sindicatos, es trabajo de toda la ciudadanía, hacer que nuestro País progrese, para que tantos y tantos hermanos nuestros que están atados a un Salario Mínimo, tengan algo más que eso.

Pregunta: Monseñor, le hace algún mensaje especial a la Clase Política, porque se espera un año sumamente difícil, sobre todo por la Sucesión Presidencial.

Sr. Cardenal: No, aquí no se dan mensajes especiales para la Clase Política. Búsquelos en otro rumbo, pero aquí no. Aquí se dan para toda la feligresía, no hay, así, privilegios para algunos.

Pregunta: Pero, ¿cuál sería el llamado Cardenal?

Sr. Cardenal: Ninguno.

Pregunta: Pero, ¿a la Iglesia no le preocuparía?

Sr. Cardenal: Es el mensaje que estamos dando para todos los feligreses. Este se aplica a todos.

Pregunta: Cardenal, un llamado a la reflexión, toda vez que en el 2005 se espera difícil en materia política.

Sr. Cardenal: ¡Ah!, bien, ya lo hizo usted. Muy bien.

Pregunta: Pero, ¿usted qué dice?

Sr. Cardenal: Ya lo dije, como no. Ya hice un llamado a la paz, a la reconciliación, un llamado a la concordia, a la fraternidad, pero eso no es exclusivo de los políticos.

Pregunta: Pero, ellos se están provocando, finalmente.

Sr. Cardenal: No solamente ellos, no solamente ellos. Imagínese, qué felicidad de País sería éste, si sólo los políticos se pelearan.

Pregunta: Señor, ¿qué espera en materia política, económica, social, qué espera la Iglesia?

Sr. Cardenal: Esperamos un crecimiento económico en el País, esperamos que la violencia, la criminalidad baje, esperamos que los mexicanos cada día más y más aprendamos a vernos como hermanos y a caminar juntos, porque parece que cada quien anda por su rumbo, cada mayate por su hebra y así no llegamos a ninguna parte.

Pregunta: Señor, este aumento de un peso con cincuenta centavos al Salario Mínimo, ¿afecta a la Iglesia Católica en cuanto a limosnas, donativos, o algo así, Cardenal?

Sr. Cardenal: No le sabría decir qué porcentaje van a depositar.

Pregunta: Pero, ¿sí darían menos limosna?

Sr. Cardenal: Ni idea tengo. Los pobres siempre son los que más dan.

Pregunta: Monseñor, las investigaciones sobre Tláhuac van avanzando.

Sr. Cardenal: Qué bueno.

Pregunta: Y constatando que hay omisión por parte de las Autoridades, ¿debe haber mano dura, se debe sancionar, Cardenal?

Sr. Cardenal: No, simple y sencillamente se tiene que aplicar la ley. Simplemente se tiene que proceder conforme a nuestras leyes, para que no queden los crímenes impunes. Muchas gracias.

Pregunta: Cardenal, para López Obrador, el día de hoy qué lectura tiene por parte de la Iglesia.

Sr. Cardenal: Ninguna, es un mensaje que se le está dando a toda la ciudadanía y cada político tiene el derecho de hacer su lucha, verdad.

Pregunta: Usted, ¿ya votó Cardenal?

Sr. Cardenal: Votar, no, no es tiempo de votaciones.

Pregunta: ¿Ya llamó por teléfono?

Sr. Cardenal: No, no es tiempo de llamar por teléfono, ahorita.

Pregunta: ¿Qué espera del Gobierno de López Obrador?

Sr. Cardenal: Hace cuatro años recibió un Mandato y un Mandato Constitucional y yo creo que es el que vale, lo demás son cosas que se pueden hacer la lucha, verdad.

Pregunta: Ya diecinueve años de su nombramiento, en esta mayoría de edad, ¿qué le ve?

Sr. Cardenal: No, son nueve años, soy pequeño todavía.

Pregunta: Bueno, ¿cómo les ve, qué les ve?

Sr. Cardenal: Bueno, me dejan una profunda huella, porque cada vez estoy más convencido que es el Señor el que me eligió, no tengo capacidades humanas para una carga semejante, pero el Señor que me eligió, es el que me ha sostenido y es el que me sacará adelante. Muchas gracias.

Pregunta: Muchas gracias, Cardenal.

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