Homilías 2006 Agosto

Sin duda alguna el elemento fundamental de la narración de la transfiguración que acabamos de escuchar es la voz del Padre: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Esta voz no es sólo el centro de la transfiguración sino del Evangelio entero y es puesta por el evangelista estratégica y simétricamente al principio de su vida pública en el bautismo cuando se escucha la voz del cielo: “Éste es mi Hijo predilecto, en el cual pongo mis complacencias”; a la mitad de su ministerio cuando Pedro confiesa: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo; y al final de su vida cuando es elevado en la cruz ante el mundo y el centurión proclama: “Verdaderamente éste era el Hijo de Dios”. 

leer másLa Transfiguración del Señor, 6 de Agosto del 2006

La Iglesia, para realizar sus proyectos y para cumplir la misión que Jesús le confió, debe escuchar atentamente a los historiadores, sociólogos, artistas, literatos, filósofos, políticos... etc. Pero por encima de todos ellos, debe escuchar a su Maestro, a Aquél que tiene palabras de vida eterna. Jesús flanqueado por Moisés y Elías se nos ha presentado en la liturgia de hoy, como el nuevo legislador y el profeta que había de venir. 

leer másLa Transfiguración del Señor, 6 de Agosto del 2006

Continuamos en este domingo con la lectura del discurso monumental de San Juan sobre el "Pan de Vida". La liturgia nos prepara para comprender mejor el evangelio presentándonos, del primer libro de los Reyes, la narración del pan "angélico" que se le ofreció a Elías cuando en el desierto sintió que moría: "levántate y come, porque aún te queda un largo camino. Elías se levantó. Comió y bebió. Y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al Horeb, el monte de Dios".

leer másXIX domingo Ordinario, 13 de Agosto del 2006

"Cristo resucitó como la primicia de todos los muertos... Así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: Primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo". Sin duda alguna, entre aquellos que son de Cristo, hay una persona que lo es de una manera única e irrepetible, María, su Madre, la que lo engendró como hombre, lo acarició, lo alimentó y lo llenó de toda clase de cuidados, la que compartió con Él los gozos y la penas de la vida cotidiana, la que lo acompañó en el cumplimiento de su misión, y sobretodo, la que supo estar al pie de la cruz en el momento supremo de su vida.

leer másAsunción de María, 15 de Agosto del 2006

 La comida, el banquete es en todas las culturas símbolo de intimidad, de compartir, de comunión. Hoy, todos nosotros hemos sido invitados a recibir la Sabiduría divina, hemos sido invitados a recibir y a permanecer con Cristo a través de la Eucaristía. No es una comunión automática, extrínseca, como quizá damos la impresión cuando nos acercamos al banquete eucarístico sin la debida preparación, distraídos o sin valorar debidamente lo que estamos realizando.

leer másXX domingo Ordinario,20 de Agosto del 2006

El escritor argentino Antonio Atienza nos presenta una parábola en donde una persona va con el relojero a pedirle que le adapte a su reloj alguna alarma especial para reconocer si la hora que marca es de día o de noche. El relojero no entiende la petición. El cliente trata de explicarle que las manecillas no indican si es de día o de noche y que por eso necesita algún mecanismo que lo indique. El relojero responde que ciertamente algo podría hacer, pero añade: "¿no sería más fácil abrir los ojos y mirar el cielo?". Responde el otro: "De acuerdo, pero el problema es que estoy ciego". 

leer másXXI domingo Ordinario, 27 de Agosto del 2006
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