Homilías 2008 Diciembre

Un marco precioso para colocar esta solemnidad de la Inmaculada Concepción nos lo da el solemne himno de San Pablo en su carta a los Efesios. Con su cuidadoso vocabulario San Pablo nos describe: “la decisión del que lo hace todo según su voluntad”. Este proyecto maravilloso de la historia y de la humanidad que Dios ha diseñado se desarrolla a través de una trama bien articulada: “Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado”.

leer másSolemnidad de la Inmaculada Concepción, 5 de Diciembre del 2008.

Durante el adviento la liturgia nos va preparando para la doble venida del Señor: Primero nos prepara para celebrar la Navidad, la venida histórica de Jesús, que se hace presente y la renovamos litúrgicamente cada año; Segundo nos prepara para la venida definitiva del Señor que se realizará al final de los tiempos. El objetivo de este fuerte tiempo litúrgico es prepararnos para encontrarnos con Jesucristo vivo que continuamente viene a nuestra vida: viene en la Navidad, vendrá al final de los tiempos y está viniendo aquí y ahora pidiéndonos que lo aceptemos, que le demos posada, que pueda nacer en nosotros.

leer másII domingo de Adviento, 7 de Diciembre del 2008.

En este día que celebramos la fiesta de nuestro amado hermano san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, es una gran alegría presidir esta Eucaristía en este lugar, ya que estamos colocados precisamente a un lado de donde se le construyó a este humilde macehual una pequeña choza para que pudiera atender a la ermita que se erigió aquí en el llano del Tepeyac, como lo pidió nuestra Madre, Santa María de Guadalupe.

leer másSan Juan Diego, 9 de Diciembre del 2008.

Amados hermanos y hermanas:

Hace más de dos mil años, el Verbo de Dios se hizo carne en el seno purísimo de la Virgen María, para la salvación de la humanidad; como anuncia el profeta Isaías: “El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una gran luz y los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció...” (Is 9, 1ss). Esa luz es Jesús, el hijo del Padre, engendrado por obra y gracia del Espíritu Santo, disipando las tinieblas del pecado y de la muerte, derramando en el mundo abundantes dones celestiales.

leer másMensaje de Navidad, 21 de Diciembre del 2008.

El nacimiento de un niño no es el comienzo de algo sino más bien la conclusión de un proceso de vida. Vida que comienza en el mismo instante de la concepción. Por esto el nacimiento de Cristo se nos presenta como la manifestación de un misterio, del misterio de la Encarnación, que comenzó con la propuesta de Dios, el sí de María y la fecundación de su seno por obra y gracia del Espíritu Santo. Hoy el arcángel Gabriel nos ha pintado el retrato de Jesucristo que hace dos mil años se encarnó y a quien esperamos en esta Navidad, y María nos ha ofrecido el modelo ideal para poder recibirlo.

leer másIV domingo de Adviento, 1 de Diciembre del 2008.

Los modernos medios de comunicación social son vehículos maravillosos de noticias que nos llegan de los lugares más apartados del mundo, desafortunadamente las noticias que este año nos han llegado en gran parte vienen marcadas con el signo negativo. La noticia que hoy recibimos en esta liturgia es maravillosa: “Les anuncio la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo, hoy les ha nacido un Salvador”. San Pablo nos ha confirmado esta buena noticia: “Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación a todos los hombres”. Así se ha realizado lo que siglos antes Isaías había proclamado: “El pueblo que caminaba entre tinieblas vio una luz inmensa, una luz grande brilló”.

leer másMisa de media noche, 24 de Diciembre del 2008.

Queridos hermanos y hermanas

Los días de navidad son de una gran alegría. Una alegría que nos gusta compartir con los más cercanos a nosotros, con los que componen nuestra familia. Por ello, la Iglesia en estos días nos propone una contemplación muy especial: la contemplación de la Sagrada Familia de Nazaret, la contemplación del hogar humano en que vino a nacer el Hijo Unigénito de Dios. El que es Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, quiso compartir la comunidad de vida que conlleva un hogar, quiso compartir las alegrías y las penas de la vida cotidiana.

leer másLa Sagrada Familia, 28 de Diciembre del 2008.
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