Homilías 2008 Junio

Hoy hemos escuchado cómo nacen dos grandes comunidades: al pie del Sinaí, de tribu nómada, Israel se transforma en pueblo, “en reino de sacerdotes, en una nación consagrada”. Siglos después, ante multitudes extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor; ante la mies que no tiene trabajadores, Jesús llama a los doce y con ellos comienza el pueblo de la Nueva Alianza. El Pastor de nuestras almas, el dueño de la mies decide llamar a pescadores, publicanos y hasta zelotas para que sean sus colaboradores. De esta iniciativa nacida de la “compasión” de Cristo brota la comunidad apostólica de los doce cuya lista hoy ha presentado San Mateo a la Iglesia de todos los tiempos.

leer másXI domingo Ordinario, 15 de Junio del 2008.

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús que levanta la voz en medio de la historia humana para invitarnos a proclamar la verdad. Su palabra resuena para invitarnos a que no temamos proclamar la verdad en medio de la sociedad. Este es el motivo de la peregrinación con la que Uds. llegan hoy a los pies de Nuestra Señora de Guadalupe: agradecer el don de la vida y reafirmar la verdad de la vida humana, en un mundo que aparta la vista de lo que la ciencia reconoce: que la vida del embrión es humana desde el primer momento de la concepción, hasta el último instante de su existencia natural. Que no hay discontinuidad desde los momentos iniciales de la vida, cuando el embrión ya genéticamente es un ser humano, hasta el momento en que la muerte da fin natural a la existencia. Esta es la verdad que hemos de proclamar en la sociedad y es la verdad que tenemos que defender, con la claridad de la razón, ante las disyuntivas legales que una sociedad plural pone sobre la mesa del debate y sobre la conciencia de las personas.

leer másXII domingo Ordinario, 22 de Junio del 2008.

Hoy celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y a través de la fiesta de estos dos apóstoles, la Iglesia vuelve a sus raíces y celebra su apostolicidad. Esto significa celebrar su fundamento apostólico, gracias al cual la Iglesia se une directamente, sin vacíos y sin mediaciones, a su piedra angular que es Cristo Jesús: “Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo”. Así nuestra comunión con Cristo Jesús se realiza a través de la predicación y del testimonio que de Él dieron los apóstoles. Celebramos la fiesta de los “fundadores” de nuestra fe.

leer másSolemnidad de San Pedro y San Pablo, 29 de Junio del 2008.
Back to top