Homilías 2008 Febrero

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles”. “Aquel tiempo” también es “nuestro tiempo”, ¡Como no recordar con emoción y agradecimiento las palabras que S.S. Juan Pablo II vino a pronunciar en 1999, el final del Milenio, en la Basílica de Guadalupe!: “Al final de un milenio fecundo y atormentado, que el próximo sea un milenio en el que en México, en América y en el mundo entero se abran vías seguras de fraternidad y de paz. Fraternidad y paz que en Jesucristo pueden encontrar bases seguras y espaciosos caminos de progreso”. Ante la Morenita del Tepeyac así rezó Juan Pablo II: “¡Virgen Santa de Guadalupe, Reina de la Paz! Haz que todos, gobernante y ciudadanos, aprendan a vivir en la auténtica libertad, actuando según las exigencias de la justicia y el respeto de los derechos humanos, para que así se consolide definitivamente la paz”. El anuncio y llamado a la paz fue insistente por parte de Su Santidad en todas sus intervenciones.

leer másIV domingo Ordinario, 2 de Febrero del 2008.

La lectura del libro del Génesis que hoy hemos escuchado es una profunda reflexión sapiencial sobre el hombre de todas las culturas y de todos los tiempos puesto en el contexto de sus tres relaciones fundamentales, con Dios, con la naturaleza y con sus semejantes. Se nos han descrito dos situaciones antitéticas, opuestas y contradictorias. En el primer cuadro se nos ha pintado el proyecto de Dios sobre la humanidad y todo su entorno, un proyecto tejido de armonía, de luz y felicidad: “El Señor Dios le sopló un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado, hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal”. El segundo cuadro nos ha presentado el proyecto alternativo del hombre prescindiendo, o más bien, oponiéndose a la propuesta de Dios, con los resultados trágicos que experimentó la primera pareja y la humanidad entera: “La mujer, tomó y comió del fruto prohibido y le dio a su marido, el cual también comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos...”

leer másI domingo de Cuaresma, 10 de Febrero del 2008.

La contemplación de la Transfiguración del Señor, transmitida y conservada por los tres primeros evangelistas, es muy sugerente para el tiempo cuaresmal en donde nos preparamos a vivir con mayor intensidad la muerte y la resurrección de Cristo. Jesús, flanqueado por Moisés y Elías, aparece como el nuevo legislador y el máximo de los profetas. Su rostro bañado por el sol y su figura nimbada de luz nos hablan de Cristo como la verdad luminosa, como el Maestro superior a todos los personajes del Antiguo Testamento. Los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, son envueltos por una gloria y una paz indescriptibles en donde desaparecen las dudas, las fatigas y las angustias y experimentan una alegría, seguridad y entusiasmo que los lleva a exclamar en voz de Pedro: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Pero, después de la manifestación, Jesús se acercó a sus discípulos, los tocó y les dijo: “Levántense” y bajaron del monte a encontrarse con los demás apóstoles, la multitud y con la dureza de la vida diaria.

leer más II domingo de Cuaresma, 17 de Febrero del 2008

Los Evangelios relatan numerosos encuentros de Jesús con hombres y mujeres de su tiempo. Una característica común a todos estos episodios es la fuerza transformadora que tienen y manifiestan los encuentros con Jesús, ya que “abren un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad". Entre los más significativos está el encuentro de Jesús con la mujer vulgarmente conocida como “la samaritana”, aunque es de suponer que sus contemporáneos la llamarían de una forma mucho menos benigna. Porque se trata de una mujer por cuya vida habían desfilado cinco maridos y ahora estaba viviendo con un sexto hombre con quien ni siquiera se había tomado la molestia de casarse.

leer másIII domingo de Cuaresma, 24 de Febrero del 2008
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