Homilías 2009 Diciembre

En el camino del Adviento brilla la estrella de María Inmaculada, «señal de esperanza cierta y de consuelo» (Lumen Gentium, 68). Para llegar a Jesús, luz verdadera, sol que disipó todas las tinieblas de la historia, necesitamos luces cercanas a nosotros, personas humanas que reflejen la luz de Cristo e iluminen así el camino por recorrer. ¿Y qué persona es más luminosa que María? ¿Quién mejor que ella, aurora que anunció el día de la salvación (cf. Spe salvi, 49), puede ser para nosotros estrella de esperanza?

 

 

 

 

 

leer másSolemnidad de la Inmaculada Concepción de María, 4 de Diciembre del 2009

El canto de repatriación que meditamos después de la primera lectura nos da la pauta para entender la palabra de Dios que hoy hemos escuchado: "Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua de cantar". Verdaderamente es un himno a la alegría. Alegría que siente el profeta Baruc "Porque el Señor guiará a Israel en medio de la alegría y a la luz de su gloria, escoltándolo con su misericordia y su justicia". Alegría que siente San Pablo cuando reza por los nuevos cristianos: "Lo hago con gran alegría, porque han colaborado conmigo en la causa del Evangelio... Convencido de que aquel que comenzó en ustedes esta obra, la irá perfeccionando siempre hasta el día de la venida de Cristo Jesús". Alegría que expresa Juan el Bautista porque "Todos los hombres verán la salvación de Dios". El Cristianismo es una Buena Nueva, es un Anuncio Gozoso. No podemos ignorar "lo tortuoso del camino ni lo áspero del sendero", pero tampoco podemos dejar que nos quiten la esperanza y la alegría que nos produce la venida del Señor.

 

leer más2º. Domingo de Adviento, 6 de Diciembre del 2009

En este maravilloso Evangelio que hemos escuchado, contemplamos como Jesús agradece a su Padre con estas palabras: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien!” La Verdad de Dios sólo puede ser conocida por un corazón sencillo y humilde, como se puede observar con toda claridad en su misma Madre, María, la humilde doncella de Nazaret, quien proclamó: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38); así pues, comprendemos que sólo en un corazón humilde es donde Dios hace su morada, su casa, su hogar; sólo en un corazón sencillo es donde Dios quiere residir. Un corazón humilde y sencillo nunca será débil, al contrario, será fuerte y valeroso, entregado y sin temor, pues participa de la auténtica fuerza que sólo viene de Dios, es el Dios Omnipotente quien se manifiesta de una manera clara y nítida en un corazón humilde.

leer másFIESTA DE SAN JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN, 9 de Diciembre del 2009

 El recordado y amado Siervo de Dios Juan Pablo II siempre declaró la gran importancia del Acontecimiento Guadalupano como el hecho histórico que ha dado inmensos frutos de salvación.

 

Juan Pablo II proclamó a Santa María de Guadalupe como la Estrella de la evangelización y forjó nuestra nación, nuestro pueblo, nuestra patria, decía el Santo Padre: “Desde que el indio Juan Diego hablara de la dulce Señora del Tepeyac, Tú, Madre de Guadalupe, entras de modo determinante en la vida cristiana del pueblo de México.”

 

 

 

leer másSanta María de Guadalupe, 12 de Diciembre del 2009

La liturgia de adviento está profundamente impregnada de alegría, de espera confiada y serena, de esperanza fundada. La síntesis del mensaje de este tercer domingo de adviento lo encontramos en la Antífona de Entrada, tomada de la carta de San Pablo a los Filipenses: "Estén siempre alegres en el Señor, se lo repito, estén alegres. El Señor está cerca". Este clima de alegría y de intimidad permea el Himno del Profeta Sofonías: "Canta, hija de Sión, da gritos de júbilo, Israel, gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén". La atmósfera de alegría, de novedad, el despuntar de un nuevo amanecer para la humanidad, tienen su fundamento en el anuncio que hoy nos ha hecho San Juan en el Evangelio de San Lucas: "Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego".

 

 

 

 

leer más3º. Domingo de adviento, 13 de Diciembre del 2009

En los domingos anteriores de Adviento la Palabra de Dios nos ha preparado a recibir a Cristo con dos grandes figuras: Isaías y Juan Bautista, hoy la liturgia está impregnada por la figura dulce y silenciosa de María. Ella nos ayuda a intensificar y a concentrar nuestra espera del Redentor. María es el camino real por el cual ha venido nuestro Salvador. Si queremos llegar al Salvador debemos utilizar el mismo camino real por el cual Él ha venido a nosotros.

 

leer más4o domingo de Adviento, 20 de Diciembre del 2009

Esta noche hemos comenzado nuestra celebración diciendo: “Dios nuestro, que hiciste resplandecer esta noche santísima con el nacimiento de Cristo, verdadera luz del mundo, concédenos que, iluminados en la tierra por la luz de este misterio, podamos también disfrutar de la gloria de tu hijo”. En el credo que recitaremos esta noche profesaremos: “creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, luz de luz”. De verdad Jesucristo es la luz del mundo, por eso “hoy brillará una luz sobre nosotros, porque ha nacido el Señor, y el pueblo que camina en tinieblas verá una gran luz, una luz grande brillará”. Ojalá y que de nosotros nunca se pueda decir lo que se afirmó en otros tiempos: “la luz vino a las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron”. Que las luces que iluminan nuestra gran ciudad y las luces de todos los hogares nos recuerden el misterio de la luz que esta noche celebramos y nos inviten a recibir a Aquél que es la luz verdadera.

 

leer másSolemnidad del Nacimiento del Señor, 24 de Diciembre del 2009

Las lecturas bíblicas que hemos escuchado evocan la celebración de temas muy variados: la bendición de Dios para el nuevo año que estamos por comenzar y la celebración de la "jornada de la paz", están insinuadas en la primera lectura en la famosa "bendición sacerdotal": "El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz". La solemnidad de María Madre de Dios que celebramos en este primer día del año está presentada en la segunda lectura: "Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer"; y también en el Evangelio cuando San Lucas nos presenta a María como la que concibe en su seno, da a luz, presenta en el templo a Jesús y "guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón". La fiesta de la circuncisión y la imposición del nombre de Jesús nos la narra el evangelista: "Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús". 

leer másAño Nuevo, 31 de Diciembre del 2009

Navidad es un tiempo de alegría en la iglesia y en la sociedad. Un tiempo en que sentimos vibrar en nuestro corazón el gozo de volver a encontrarnos con nuestra familia, con nuestros padres, con nuestros hermanos, con los que amamos. Sin embargo también la navidad es un tiempo de nostalgia, de una cierta tristeza, por todos los que nos faltan, por los que este año ya no pudieron estar entre nosotros, por los que se nos fueron.

 

leer másFiesta de la Sagrada Familia, 27 de Diciembre del 2009
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