Homilías 2009 Julio

El mensaje que domina en este domingo es “el rechazo de la predicación”. La misión de Ezequiel, de Pablo y del mismo Jesús enfrenta la incredulidad, la indiferencia, la reacción dura y hostil que está en la misma dinámica de la libertad humana . El mensaje divino no se le puede imponer a nadie. El evangelizador debe continuar sembrando la semilla convencido de que la verdad y la belleza del mensaje divino, tarde o temprano se reconocerán: “A ellos te envío para que les comuniques mis palabras. Y ellos, te escuchen o no, porque son una raza rebelde, sabrán que hay un profeta en medio de ellos”, esto es lo que el Hijo del hombre de Ezequiel debe enfrentar. Pablo llega hasta alegrarse de esta tragedia: “Por eso me alegro de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando soy más débil, soy más fuerte”. Cristo estaba extrañado de la incredulidad de sus paisanos, pero no se desalentó, curó algunos enfermos y luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

leer másXIV Domingo del Tiempo Ordinario, 5 de julio del 2009

En ocasiones, cuando se habla de los Obispos, se pregunta ¿qué pueden hacer que no pueda hacer un presbítero? y la pregunta se hace porque desafortunadamente centramos nuestra atención más en el quehacer que en el ser, o quizá porque muchas veces presentamos el sacramento del Orden centrados en el presbiterado, y no en el Episcopado.

leer másConsagración Episcopal de Mons. Jesús Antonio Lerma, 10 de julio del 2009

 La Palabra que hoy se ha proclamado es un análisis preciso y valiente de lo que debe ser un evangelizador: libre, comprometido y preparado para el rechazo. El discípulo de Cristo, enviado a anunciar la Buena Nueva debe ser totalmente libre y nunca condicionado por esquemas o por intereses de juegos políticos o sociales sino ligado fielmente a la Palabra que ha recibido. Debe estar totalmente comprometido con Aquél que lo eligió y no ser un funcionario que está esperando el dinero, la mochila o el pan para cumplir la misión. Y siempre preparado para el rechazo como Amós que es rechazado por el sacerdote Amasías, o los discípulos de Cristo que reciben como advertencia: "Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, abandonen ese lugar y sacúdanse el polvo de los pies".

leer másXV domingo ordinario, 12 de julio del 2009

Hermanos y Hermanas, a partir del pecado de nuestros primeros padres el diablo adquirió un cierto dominio sobre el hombre, aunque este permanezca libre (CAT 407). Por eso, toda la vida humana es un combate contra el mal. A través de toda la historia humana se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor (CAT 409).

 

leer másCuarto Congreso Nacional de Exorcistas y Auxiliares de Liberación 2009, 13 de julio del 2009

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.

 

La liturgia del día de hoy nos habla sin cesar de la ternura que Dios tiene por su pueblo, del amor con el que cuida de cada uno de nosotros aunque a veces caminemos por cañadas oscuras. Un amor que en sus obras nos dice lo que es Dios para cada uno de nosotros. Sobre todo nos dice que Él para nosotros es Padre, pues nos ha hecho un solo pueblo, en el que todos somos hijos. Esta idea de la paternidad bondadosa de Dios nos habla de que todos nosotros somos una familia por la que Él se preocupa como un pastor se preocupa por sus ovejas.

 

 

leer másDomingo XVI del Tiempo Ordinario, 19 de julio del 2009

Hoy y los cuatro domingos siguientes tendremos la lectura del capítulo sexto del Evangelio de San Juan en el cual se nos revela el misterio de Cristo a través de la Eucaristía. La lectura del Evangelio de este domingo la entendemos mejor si la enmarcamos en el contexto del domingo pasado en donde Jesús enseñaba a la multitud porque andaba como oveja sin pastor. Con atención hemos escuchado la narración de la multiplicación de los panes y de los peces. Es un verdadero milagro a favor de la multitud hambrienta, pero en el leguaje del evangelista, también es un "signo" de una realidad que se nos manifestará más claramente en la Última Cena. Valoremos el acontecimiento prodigioso y humano de la multiplicación pero no perdamos de vista su dimensión final que es revelar a Jesucristo como "Pan de Vida".

leer másXVII Domingo del Tiempo Ordinario, 26 de julio del 2009
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