Homilías 2010 Mayo

Sin duda alguna a todos nosotros nos ha llamado la atención el escuchar, como un estribillo o como una nota dominante el adjetivo, “nuevo”: En el Apocalipsis el Apóstol San Juan nos ha dicho: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva”. En el mismo libro Dios nos hace una revelación: “Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas”. Y Jesús en el Evangelio nos ha dicho “Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado”. Esta “novedad” se nos comunica en un contexto pascual como para decirnos que toda “novedad” brota de la muerte y resurrección de Cristo. Ya los Santos Padres solían decir que la pascua es la “renovación del mundo”, un paso de la vejez a la juventud.

leer másV domingo de Pascua, 2 de Mayo del 2010.

Jesús ya había asegurado a sus discípulos: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”, “No los dejaré huérfanos”. Hoy hemos escuchado la forma concreta cómo Jesús se hará presente con sus discípulos hasta el fin de los siglos: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada”, “Mi Padre les enviará en mi nombre al Consolador, al Espíritu Santo, y Él les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho”.

leer másVI Domingo de Pascua, 9 de Mayo del 2010.

Es para mí un gusto y un honor el compartir con Ustedes. la celebración del vigésimo noveno aniversario de la fundación del pontificio instituto Juan Pablo II para la familia, que desde su origen ha sido una fuente de formación de magníficos profesionales para el apoyo de la familia en sus diversos aspectos tanto de orientación y formación, como de asesoría de la familia en las realidades en que la familia es incluida, de modo particular por medio de la presencia de profesionales formados en la familia en los ambientes de trabajo. Asimismo es importante la iniciativa que han asumido como instituto para celebrar su vigésimo aniversario de presencia en México. Esa efemérides no han querido que sea nada más un evento anecdótico, sino que lo han configurado como un momento de reflexión y de compromiso para mirar adelante en los nuevos retos que la familia afronta en nuestra concreta sociedad actual.

leer másEn el XXIX Aniversario de la Fundación del Pontificio Instituto Juan Pablo II, 13 de Mayo del 2010.

La solemnidad de la Ascensión que hoy celebramos está invadida de una grande y solemne acción de gracias y de una desbordante alegría: “Llena, Señor, nuestro corazón de gratitud y de alegría por la gloriosa ascensión de tu Hijo”. No hay ninguna insinuación para considerar esta fiesta como una “fiesta de despedida” a Jesús que deja nuestra tierra y regresa al paraíso. No, nuestra liturgia es de alabanza y de gozo grande: “Los discípulos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían constantemente en el templo, alabando a Dios”. El motivo de nuestra alabanza y de nuestro gozo grande ya lo hemos expresado en la oración colecta: “ya que su triunfo es también nuestra victoria, pues a donde llegó él, nuestra cabeza, tenemos la esperanza cierta de llegar nosotros, que somos su cuerpo”.

leer másLa Ascensión del Señor, 16 de Mayo del 2010.

En el marco del Año Sacerdotal decretado por el Papa Benedicto XVI, hoy nos reunimos en el Templo Expiatorio a Cristo Rey, con motivo de la clausura del Año Jubilar que hace 12 meses decreté por el Tricentenario de la apertura de este lugar santo, puesto al servicio del pueblo de Dios y de todos los mexicanos; recinto sagrado que durante 267 resguardó el sagrado original de la imagen de santa María de Guadalupe y al que desde el año 2000 acudimos a él, de manera particular, para encontrarnos con Jesús Eucaristía y adorar a nuestro Redentor.

leer másEn el Templo Expiatorio a Cristo Rey, Antigua Basílica de Guadalupe, 21 de Mayo del 2010.

La efusión del Espíritu Santo, que celebramos en esta fiesta de Pentecostés, fue prometida por el mismo Jesús en su discurso-testamento que pronunció en la Ultima Cena: “Yo le pediré al Padre para que les dé otro Paráclito, para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad”. En el párrafo del evangelio de San Juan, que hoy hemos escuchado la promesa de Jesús se convierte en realidad: el Resucitado entra al cenáculo, en donde se hallaban sus discípulos llenos de miedo, los saluda con la paz, y soplando sobre ellos les dice: “Reciban al Espíritu Santo”.

leer másSolemnidad de Pentecostés, 23 de Mayo del 2010.

La vocación del bautizado laico y el compromiso social

En la víspera de la solemnidad de la Santísima Trinidad, les invito a proclamar: Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque nos ha mostrado un amor inmenso.

leer másEn el 5° Congreso de Laicos de la Arquidiócesis de México, 29 de Mayo del 2010.

Nuestra vida de cristianos está ligada inexorablemente al misterio de la Santísima Trinidad. Toda nuestra existencia se desarrolla en su nombre y en diálogo con las Tres Divinas Personas. Recién nacidos fuimos consagrados en las aguas bautismales al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Los acontecimientos importantes, el comienzo de cada día, la celebración de todos los sacramentos y especialmente de la Eucaristía, siempre son precedidos por la invocación de la Trinidad santa y eterna y esperamos que nuestro paso de esta vida a la vida definitiva también esté marcado por el misterio Trinitario.

leer másSolemnidad de la Santísima Trinidad, 30 de Mayo del 2010.
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