Homilías 2010 Enero

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo Jesús: Fieles Laicos que han venido esta mañana a la casa de nuestra Madre del Cielo, Santa María de Guadalupe. Hermanos y Hermanas de Vida Consagrada, damos gracias al Señor por su compromiso de vida entre nosotros. Presbíteros y Diáconos, en el marco del año Sacerdotal, toda la comunidad se une en la oración para rogar la renovación de su amor y servicio al Señor y a la Iglesia. Queridos Hermanos en el Episcopado, los invito a valorar el don recibido de ser pastores de esta comunidad. Sirvámosla en nombre de Jesús con alegría y entrega.

leer másCon motivo de la Peregrinación Anual de la Arquidiocesis de México a la Basílica de Nuestra Señora...

San Lucas nos habla hoy de dos bautismos: del bautismo que Jesús recibió y el bautismo que Jesús estableció: “sucedió que entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado”. Y después anuncia: “El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.

El bautismo que Jesús recibe, es el bautismo antiguo, el bautismo de Juan, el bautismo con agua; pero por el hecho de que el cielo se abrió y el Espíritu Santo bajó sobre Él en forma sensible, como de paloma, el bautismo de Jesús, es un bautismo nuevo, el primer bautismo en el Espíritu Santo. Pero no sólo el primer bautismo, sino el modelo y la fuente de todo bautismo cristiano. En el Jordán, no fue el agua la que santificó a Jesús, sino que Jesús santificó el agua. Todas las aguas, en donde se bautiza en el Nombre del Señor Jesús, ahí esta el Jordán, por eso en el nuevo bautismo el Espíritu de Dios desciende sobre la criatura humana y se convierte en Hijo predilecto del Padre, en donde Él pone todas sus complacencias.

leer másFiesta del Bautismo del Señor, 10 de Enero del 2010.

En las bodas de Caná se da una nueva “manifestación” de Jesús. En esta fiesta matrimonial Jesucristo se manifestó, como se manifestó a los magos y como se manifestó en el bautismo, y el fruto de su manifestación fue el mismo: la fe; “Jesús manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”. Jesús ha elegido el matrimonio para manifestarse. Cuando Jesús es invitado a la boda, cuando es invitado por la pareja, cuando Jesús se hace presente en el matrimonio, confirma la unión conyugal de la pareja en su triple dimensión: física, sicológica y espiritual, pero no sólo eso, sino que transforma y ayuda a realizar el amor humano. Jesús eleva a categoría de sacramento la unión y el amor entre un hombre y una mujer. Es decir, convierte el agua del amor humano en vino de amor sobrenatural. Es decir, un matrimonio cristiano de verdad es un auténtico milagro. Si en Caná el agua se transformó en vino exquisito, en los hogares donde se da cabida a Jesús se experimenta el poder de su presencia que transforma todas las realidades familiares.

leer másII domingo del Tiempo Ordinario, 17 de Enero del 2010.

La fiesta de las Tiendas, recordada en la primera lectura, y la homilía de Jesús en la sinagoga de Nazaret, narrada en el evangelio, nos ayudarán a entender lo que debe ser el "Domingo", "el Día del Señor", en nuestra vida. Vale la pena que sepamos la razón y el objetivo de nuestras reuniones litúrgicas dominicales, su valor para el resto de la semana, su trascendencia para toda nuestra vida.

leer másIII Domingo ordinario, C.C, 24 de Enero del 2010.

Queridos hermanos, fieles cristianos que visitan a la Virgen de Guadalupe y participantes del Encuentro de Centros de Doctrina Social de la Iglesia provenientes de muchos países del Continente; esta tarde me ha parecido oportuno celebrar con ustedes la memoria de santo Tomás de Aquino, hombre sabio y virtuoso, Doctor de la Iglesia, cuyo pensamiento luminoso sigue siendo una de las fuentes de las que se nutre la doctrina social cristiana. Feliz coincidencia que augura muchas bendiciones para su Encuentro.

leer másInauguración del encuentro de Centros de la Doctrina Social de la Iglesia, 27 de Enero del 2010.

Hoy la primera lectura nos presenta el elemento religioso más importante del Antiguo Testamento: La profecía y el profeta. Hemos escuchado la narración de la vocación profética de Jeremías en donde se resaltan los rasgos más significativos de su personalidad. Es un diálogo lleno de ternura y de sinceridad, del cual surgen claramente dos verdades: la fragilidad del hombre y la fuerza creadora de Dios. Jeremías es "un joven" que "no sabe hablar"; pero Dios, que lo ha elegido desde el vientre materno le transmite su palabra y le da su Espíritu. Jeremías así se convierte en "ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la gente del campo", ante los cuales no debe temer, ni titubear porque "no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado".

leer másIV domingo ordinario, 31 de Enero del 2010.
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