Homilías 2011 Noviembre

Igual que nuestros antepasados se llenaron de miedo pensando que el mundo se acabaría en el año 1000, ahora muchos están resucitando la profecía atribuida a los mayas. Lo cierto es que la única profecía segura es la de Jesús: "Nadie sabe ni el día ni la hora, sino sólo el Padre". Y la consecuencia de esa incertidumbre no debe ser vivir como si nunca fuera a llegar el final y mucho menos vivir llenos de angustia, sino vivir en plenitud y vigilantes como si el final pudiera llegar en cualquier instante: "Por lo tanto, velen, ya que no saben ni el día ni la hora". "Levanten sus cabezas porque su redención se avecina".

leer másXXXII Domingo del Tiempo Ordinario, 6 de noviembre de 2011.

Durante el tiempo de Adviento la liturgia nos motivará con un doble movimiento: el primero y el más importante es la "acción" de Dios que sin dejar su trascendencia, baja a la tierra y toma nuestra carne: "Destilen, cielos, el rocío, y que las nubes lluevan al justo; que la tierra se abra y haga germinar al salvador". Por otra parte la liturgia provoca nuestra "reacción" para que dejando el sopor de la "noche" de pecado y de soledad, nos abramos a la aurora de "la manifestación de nuestro Señor Jesucristo*. El amor de Dios que se derrama y la esperanza del hombre que anhela la salvación se encuentran en el corazón del Adviento que en este domingo comenzamos a celebrar.

leer más1er Domingo de Adviento, 27 de Noviembre del 2011.
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