Homilías 2011 Julio

El profeta Isaías nos ha hecho sentir con mucha fuerza, en la primera lectura que hoy hemos escuchado, la eficacia y la fecundidad de la Palabra de Dios: “Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión”. Este lenguaje tan comprensible y elocuente para nosotros, lo era mucho más para los oyentes del profeta, que luchaban contra la aridez del desierto y para los cuales la lluvia era sinónimo de vida.

leer másXV Domingo del Tiempo Ordinario, 10 de julio del 2011.

Jesús es “amigo de publicanos y pecadores”, dialoga y come con ellos y con las prostitutas del mismo modo que dialoga y come con las personas justas y piadosas. Quiere ser conocido más como el médico que ha venido a sanar todos nuestros dolores que como el juez que nos ha de juzgar. La misteriosa combinación del bien y del mal, de gloria y miseria, que penetra la historia y a la humanidad entera es el campo en donde crece el Reino de los cielos, es el campo en donde debe realizar su misión la Iglesia con una paciente y larga espera, siempre con la esperanza de que el final de la historia no es un callejón sin salida ni la ruina total, sino la gloriosa cosecha en donde Dios hará resplandecer todo el bien que se ha sembrado a través de los siglos y que quizá permaneció oculto a los ojos de muchos.

leer másXVI domingo ordinario, 17 de julio del 2011.

La escena de la primera lectura está dominada por el modelo ideal del hombre sabio, modelo que Jesús propondrá siglos más tarde a todos sus seguidores a través de dos sencillas parábolas. Salomón es el tipo perfecto del gobernante sabio que se siente responsable del destino de su pueblo y pide a Dios, Señor de la historia, la sabiduría necesaria para poder conducirlo. Y Dios se la concedió con generosidad hasta convertir a Salomón en el paradigma de la sabiduría del Antiguo Testamento ya que “de las partes más lejanas de la tierra venían a visitarlo para escuchar la sabiduría que Dios había depositado en su corazón”. La sabiduría de corazón ciertamente tiene el aspecto moral para distinguir el bien y el mal, pero va mucho más allá, la sabiduría abarca todos los aspectos de la vida humana hasta tal punto que se puede decir que es la expresión del genuino humanismo integral.

leer más XVII domingo ordinario, 24 de julio del 2011.

Queridas hermanas y hermanos.

Hoy estamos celebrando el IX aniversario de la canonización de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un hombre sencillo en donde Dios manifestó su gracia y le reveló las cosas más profundas y verdaderas que le dieron sentido a toda su existencia. Juan Diego un hombre de pueblo, un macehual, un hombre bueno, lleno de virtudes; un hombre humilde y trabajador que cumplía de manera tenaz sus obligaciones como miembro de esta Iglesia católica, participando en los sacramentos principalmente el de la Eucaristía y el de la Reconciliación. Un hombre que quería seguir conociendo más y más al verdadero Dios, por medio del catecismo que frecuentaba puntualmente. Un hombre que manifestó un gran amor a su tío anciano que agonizaba y por el que Juan Diego hizo cuanto pudo para lograr su curación. Un hombre que demostró una gran obediencia y grandeza en su misión de ser el mensajero de Santa María de Guadalupe y quien sería portador ya no sólo del mensaje sino también de la señal requerida por el obispo, para que se realizara la construcción del templo que pedía la Madre de Dios, casita sagrada, iglesia, en donde Jesucristo estaría como centro y razón de la misma, iniciando con ello la Civilización del Amor y la Cultura de la Vida.

leer másCon motivo del Aniversario de la canonización de san Juan Diego, 31 de julio del 2011.

El simbolismo de la comida en común es uno de los componentes fundamentales de todas las culturas. Celebrando un banquete se comunica y se comparte la alegría nupcial o el nacimiento de un nuevo hijo, se vive en común el luto y se refuerza la amistad, se establecen contratos de trabajo y se culminan los rituales oficiales. La liturgia de la Palabra de este día nos recrea en este ambiente. La primera voz que escuchamos es la del profeta anónimo del post-exilio conocido como el Segundo Isaías: “Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos...” En el salmo cantábamos la misma generosidad: “Vuelven todos a ti Señor sus ojos y tú los alimentas a su tiempo. Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores”.

leer másEn la Toma de Posesión de Mons. Crispín Ojeda Márquez, en la VI Vicaria Episcopal “San José”,31 de...
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