Homilías 2011 Abril

El Papa Juan Pablo II, falleció el sábado 2 de abril de 2005, en la vigilia de la festividad de la Divina Misericordia, instituida por él mismo para honrar el culto impulsado por Santa Faustina Kowalska, una religiosa polaca por él canonizada de la que el Pontífice se consideraba discípulo.

Al hacer el anuncio de su partida a la Casa del Padre, las expresiones de multitud de católicos en todo el mundo fue unánime: ¡Santo súbito!, como una convicción de que contábamos a partir de ese momento con un nuevo intercesor. Ante la noticia sobre su beatificación no podemos dejar de admirar los caminos misteriosos de la Providencia y ahora podemos afirmar que no celebramos el 6° aniversario de su fallecimiento sino de su glorificación, confirmamos que la muerte no es el fin de la vida sino el inicio de la vida verdadera. Hoy la Iglesia nos presenta a Juan Pablo II como un modelo e intercesor poderoso de buen Pastor y nos invita a seguir sus pasos y su entrega amorosa sin límites.

leer másEn el homenaje a S.S. Juan Pablo II en el Estadio Azteca, 2 de Abril del 2011.

Pareciera contradictoria esta celebración en que estamos ahora participando. Hemos comenzado con palmas y ramos de olivos recibiendo a Cristo Jesús y acabamos de escuchar un grito desgarrador: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! Llevando a Jesús a la Cruz, llevándolo a la sepultura. Pero no, nuestra celebración tiene un sentido: esta "pasión" que acabamos de escuchar, esta tragedia que se nos ha narrado, tiene un sentido y una importancia suprema para todos nosotros, porque todos nosotros, tarde o temprano, nos encontramos con el dolor, el sufrimiento, la desesperación y necesitamos no una teoría, no un concepto, sino necesitamos a alguien que nos lleve de la mano para enfrentarnos a esa situación de dolor y de sufrimiento.

leer másDomingo de Ramos, 17 de Abril del 2011.

La liturgia en estos domingos nos ha venido presentando los grandes misterios de nuestra fe, tal y como sucedía en los primeros siglos de la Iglesia, cuando los catecúmenos se preparaban durante la cuaresma para el bautismo que recibirían el día de Pascua. Hace ocho días contemplábamos el gran simbolismo del agua en el encuentro de Jesús con la Samaritana. Hoy el simbolismo de la luz nos hará descubrir la riqueza de nuestra fe y de nuestro bautismo como lo proclamaremos en el prefacio: “Porque Cristo nuestro Señor se dignó hacerse hombre para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe; y a los que nacieron esclavos del pecado, los hizo renacer por el bautismo y los transformó en hijos adoptivos del Padre”.

leer másIV Domingo de Cuaresma, 3 de Abril del 2011.

Nuevamente el prefacio de esta misa dominical nos da el resumen del mensaje central de las lecturas que hemos escuchado: “Cristo, Nuestro Señor, como verdadero hombre lloró la muerte de su amigo Lázaro y como verdadero Dios, lo hizo salir vivo del sepulcro, se ha compadecido de todos los hombres y por medio de sus sacramentos, nos hace pasar de la muerte a la vida”.

leer másV Domingo de Cuaresma, 10 de Abril del 2011.

Nos hemos congregado en nuestra amada y majestuosa Catedral Metropolitana, a fin de expresar en la celebración eucarística dos cosas fundamentales para la catolicidad: la Unidad y la Comunión, y así mismo, hacer públicas en la sagrada liturgia de esta mañana nuestra acción de gracias y la renovación de nuestro compromiso ministerial.

leer másMisa Crismal, 21 de Abril del 2011

Esta tarde recibiremos una invitación: "Miren el árbol de la cruz donde estuvo clavado Cristo, el Salvador del mundo". La cruz será siempre el signo del tormento, del dolor y de los sufrimientos de Cristo; la cruz siempre deberá despertar en nosotros sentimientos de arrepentimiento y de compasión; desde la cruz siempre debemos escuchar al Crucificado que nos dice a nosotros los pecadores: "Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme".

leer másViernes Santo, 22 de Abril del 2011.

Resucitó, de veras, mi amor y mi esperanza! Les saludo en la alegría de Cristo resucitado. Quiero hacerles llegar un mensaje que ayude a renovar nuestras vidas, a propósito de esta celebración, la más importante para los discípulos de Jesucristo: "Así que celebremos la fiesta, pero no con levadura vieja, la de la maldad y la perversidad, sino con los panes pascuales de la sinceridad y la verdad" (1Cor. 5,8). Celebremos la fiesta pascual, la fiesta de la vida nueva, la vida que Cristo Jesús nos vino a traer en abundancia.

leer másMensaje Pascual, 23 de Abril del 2011.

Todas las lecturas de esta fiesta de Pascua nos hablan de que Cristo ha resucitado, pero San Lucas añade un adverbio muy significativo y muy preciso. Dice: ha resucitado "verdaderamente". Es sólo una palabra, pero con un significado muy denso y muy actual, pues nos quiere remarcar que esto no es un modo de decir, sino realmente; que esto no es algo subjetivo ni una apariencia, sino de verdad; que su resurrección no es sólo una "energía" que se ha desatado, sino que "verdaderamente" es el mismo, al que han sacrificado y ahora está vivo y se está comunicando con sus discípulos que fueron testigos de lo que dijo y de lo que hizo. La primitiva comunidad cristiana estaba convencida que su fe no puede ser una fe sólo espiritual o simbólica solamente, sino que tiene sus fundamentos en hechos muy concretos ya que Dios se ha revelado en la historia y por la historia, con dichos y hechos. La tentación sigue siendo actual, cuando se quiere explicar la fe que nació en nuestra patria, diciendo que sólo son mitos o leyendas, pero que no hay ningún hecho, ni ningún fundamento histórico, en donde se apoye el evangelio que recibimos.

leer másVigilia Pascual, 23 de Abril del 2011.
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