Homilías 2011 Enero

El evangelio que acabamos de escuchar, en donde se nos narra el bautismo de Jesús, nos hace descubrir la maravilla de nuestro propio bautismo: es una nueva creación. Leyendo el primer párrafo del Génesis encontramos que “El Espíritu de Dios flotaba sobre las aguas”, y de ahí parte la narración de la creación de todo cuanto existe. Cuando Jesús es bautizado se nos dice: “El cielo se abrió y el Espíritu bajó sobre él como una paloma”. El paralelismo es maravilloso, es la narración de la nueva creación que se da en Cristo por el bautismo. Pero, si es grande la creación, al hacer salir de la nada este cosmos maravilloso en el que vivimos, mucho más grande es esa nueva creación del

leer másBautismo del Señor, 9 de Enero del 2011.

De nuevo hemos escuchado al profeta Isaías presentándonos al Siervo de Yahvé, personaje misterioso y oscuro, que no lo es más a la luz de Cristo. Es el Siervo el que habla en primera persona presentando las credenciales que legitiman su misión, como hacían los profetas al narrar su propia vocación. Su vocación es un llamado a la salvación y a la revelación de la "gloria" y de la "luz" de Dios, no sólo a Israel, sino a todas las naciones "hasta los últimos rincones de la tierra". Jesús nos ha sido presentado como "El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Este Cordero es el Siervo sufriente e inocente que toma sobre sí, no sólo el pecado de Israel, sino de la humanidad entera. De hecho, el mismo Isaías, en el cuarto cántico, así lo presenta como "el cordero llevado al matadero, como una oveja que permanece en silencio, sin abrir la boca, delante de los que la trasquilan".

leer másII Domingo Ordinario, 16 de Enero del 2011.

Hoy se nos ha presentado la primera escena de lo que llamamos Predicación Pública de Jesús. Estamos en Galilea, la región en donde hasta ahora se ha desarrollado la existencia oculta de nuestro salvador. San Mateo, siempre atento a darnos el contexto veterotestamentario del mensaje y de las obras de Jesús se ha referido a la profecía de Isaías que escuchamos en la primera lectura: "Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos, el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció".

leer más III Domingo Ordinario, 23 de Enero del 2011.

Celebramos con inmenso gozo el Primer Centenario de la Fundación de la Congregación “Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles” (Religiosas Angélicas). No podemos dejar de agradecer a nuestro Padre Celestial el haber enriquecido a la Iglesia con este carisma que nos muestra el corazón amoroso de nuestro Dios rico en misericordia.

leer másPrimer Centenario de la Fundación de la Congregación “Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de...

Ordinariamente cuando escuchamos Las Bienaventuranzas, con mucha razón, nos detenemos en la primera, digo que con mucha razón, ya que en “Bienaventurados los pobres de espíritu” de alguna manera están contenidas las siete restantes. Pero cada una de las Bienaventuranzas tiene su propio contenido y su propia fuerza, por ello, hoy quisiera invitarlos a meditar un poco la Bienaventuranza de la paz: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios”. Esta sentencia de Jesús nos confronta fuertemente a los cristianos ante la violencia y la lucha de clases que tanto han permeado en nuestro ambiente. Los esfuerzos de algunos estudiosos para hacer aparecer a Jesús como un revolucionario violento han fracasado totalmente ya que no han encontrado fundamento. El rechazo a la violencia por parte de Jesús fue total en su actitud y en sus palabras. Las invitaciones, inclusive de sus propios discípulos, para que Jesús tomara una actitud violenta no fueron pocas ya que La Palestina estaba invadida de intentos de revuelta zelota contra las clases ricas y contra la dominación romana, pero Jesús rechazó decididamente toda invitación en este sentido, huyendo de las multitudes cuando querían proclamarlo rey o cabeza de un movimiento de resistencia armada.

leer más4º. Domingo del tiempo Ordinario, 30 de Enero del 2011
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