Homilías 2012 Noviembre

Alain René Lesage, en su historia de Gil Blas, narra cómo dos estudiantes encontraron, cerca de una gran fuente, una lápida en la que estaban grabadas algunas palabras que por el fango acumulado no se podían leer. Lavaron la piedra y pudieron leer la siguiente inscripción: "Aquí está enterrada el alma del doctor Pedro de García". Tonterías, dijo uno de los estudiantes: "el alma no se puede enterrar". El otro estudiante se quedó pensando y con un gran leño movió un poco la piedra, debajo encontró una bolsa de piel con un tesoro, más de cien monedas de oro, exclamó: "esta es el alma del doctor Pedro de García, aquí está su ideal supremo, el verdadero sentido de su vida, el objeto de su amor: un puñado de monedas de oro". Debajo de nuestra lápida ¿Qué se podrá encontrar un día? ¿Cuál es nuestro verdadero ideal, la motivación real de nuestro actuar, el objetivo de todos nuestros esfuerzos?

leer másXXXI domingo ordinario, 4 de Noviembre del 2012.

Hemos escuchado cómo frente a los letrados, que han pervertido el espíritu y la letra de la ley, el evangelista san Marcos sitúa en este pasaje a la viuda más necesitada. Y ella no aparece en actitud pasiva, esperando que otros lleguen y le ayuden, sino que se presenta con un gesto activo, solidario y gratuito. Frente a los ricos, que dan con ostentación aquello que les sobra, ella da de lo que tenía necesidad para vivir. Es gozoso descubrir cómo los ojos de Jesús saben ver más allá de las apariencias, y fijarse en hombres y mujeres que, aparentemente, nada de ellos merece atención. No se le escapa la ostentación de los ricos y la pequeñez de la ofrenda de la viuda. Y juzga el valor y significado de las ofrendas ante Dios desde la clave: Calidad sobre cantidad.

leer más XXXII ordinario, 11 de Noviembre del 2012.

LLa lectura del Evangelio de San Marcos y el anuncio apocalíptico del profeta Daniel, sin duda alguna, a todos nos ha puesto en tensión. No es ciertamente la tensión del miedo, del terror y de la angustia que algunos propagan falseando los documentos Mayas, sino el llamado a una decisión vital urgente, es un llamado a estar atentos, vigilantes y decididos. La inercia, la indiferencia, la apatía y la rutina son incompatibles con el Cristianismo que tiene en su mensaje central "la espera" de la venida definitiva del Señor: "He aquí que estoy a la puerta tocando. Si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré, cenaré con él y él conmigo", por esto Jesús repite con frecuencia: "¿Por qué no comprenden esta hora?". La tensión que nos produce el anuncio del futuro no es una tensión que paraliza sino una tensión que produce una esperanza activa. El cristiano no es el que vive con el fatalismo de los horóscopos ni con el derrotismo de que nada puede cambiar porque todo está bajo el signo del maligno. No. El Cristiano vive el presente convencido de que el futuro depende de la respuesta y del compromiso que se vive aquí y ahora. Para el seguidor de Cristo el futuro no es una carrera hacia el vacío, hacia la nada. El futuro está marcado con el "esplendor del firmamento", para vivir "como estrellas que brillan por toda la eternidad". El futuro es comunión con Dios que es luz, vida y alegría. Teniendo ante los ojos esta meta, el camino del hombre en este mundo se llena de sentido y de esperanza.

leer másXXXIII domingo ordinario, 18 de Noviembre del 2012.

La realeza de Cristo debemos interpretarla en base a la visión profética de Daniel. Hoy hemos escuchado los párrafos que sin duda alguna constituyen el corazón del libro de Daniel, en donde se nos presenta al "Hijo del Hombre", no sólo glorioso, sino celestial, bajando entre las nubes del cielo. Después de la aparición de las cuatro bestias monstruosas salidas del mar, representando a las cuatro potencias extranjeras que desde el tiempo de Nabucodonosor afligían al "pueblo escogido", Dios, sentado solemnemente en su trono, juzga a la cuarta bestia que era el reino de Antíoco que estaba imponiendo a los Hebreos la cultura helénica para demostrar que el poder político tenía la fuerza y los recursos para invadir y dominar el campo religioso, persiguiendo a los judíos que permanecían fieles a la religión de sus padres. Reafirmando y superando la figura del Hijo del Hombre, el Apocalipsis de San Juan nos presenta a Jesús como Cristo o Mesías, dándole los títulos de testigo fiel, primogénito de los muertos, soberano de los reyes de la tierra, que sin duda alguna nos llevan al contenido esencial del misterio pascual de Jesucristo. San Juan para animar a la comunidad cristiana perseguida, anuncia la venida gloriosa de Cristo como rey escatológico que juzga al mundo. La breve presentación apocalíptica concluye con un oráculo en donde Dios mismo se presenta como el Alfa y la Omega, como principio y fin de todas las cosas, como "El que es, el que era y el que ha de venir, el todopoderoso", en clara alusión a su dignidad regia.

leer másNuestro Señor Jesucristo Rey del universo, 25 de Noviembre del 2012.
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