Homilías 2012 Septiembre

Sobre el primer tema se nos comienza a hablar ya desde la primera lectura cuando se nos narra un episodio de la vida de Moisés. Él era la cabeza política y espiritual del pueblo, era el profeta por antonomasia, aquel del cual Dios se servía para comunicar su voluntad a su pueblo. Y he aquí que un día su función parece ponerse a discusión: otros, en el campamento están profetizando, es decir están hablando en nombre de Dios de manera inspirada y autorizada. Josué le pide a Moisés que lo prohíba, Moisés le respondió: "¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor". Un hecho semejante se repite con Jesús: "Maestro - nos ha narrado San Juan - hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos". Pero Jesús le respondió: "No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor".

leer másXXVI domingo ordinario, 30 de Septiembre del 2012.
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