Homilías 2012 Mayo

En el discurso de despedida de la Última Cena San Juan nos propone varios temas típicos de su teología y espiritualidad. Hoy nos ha descrito uno de los más significativos ya que la vid, la viña, en la tradición profética es la imagen por antonomasia para designar a Israel. Imagínense el impacto que tendría al decir Jesús: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador”. Con esta alegoría Jesús nos está diciendo que la existencia e identidad del Pueblo de Dios, la vida divina y la fuerza de sus seguidores para dar fruto verdadero en esta vida, no depende de una institución, de un título, de una tradición o de unas prácticas, sino de la participación de la vida de Jesús, de permanecer en Él, de estar adherido a Él como la rama al tronco, como el sarmiento a la vida.

leer más V domingo de Pascua, 6 de Mayo del 2012.

La efusión del Espíritu Santo, que celebramos en esta fiesta de Pentecostés, fue prometida por el mismo Jesús en su discurso-testamento que pronunció en la Ultima Cena: “Yo le pediré al Padre para que les dé otro Paráclito, para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad”. En el párrafo del evangelio de San Juan, que hoy hemos escuchado la promesa de Jesús se convierte en realidad: el Resucitado entra al cenáculo, en donde se hallaban sus discípulos llenos de miedo, los saluda con la paz, y soplando sobre ellos les dice: “Reciban al Espíritu Santo”.

leer másSolemnidad de Pentecostés, 27 de Mayo del 2012.

El ansia de volar está en el hombre desde siempre, mucho antes de que se inventara el viejo mito de Ícaro o el nuevo de Superman, esa ansia de volar es la que nos ha llevado a la conquista del firmamento a bordo de cohetes espaciales. Pero el misterio de la Ascensión de Jesús no puede explicarse a la luz de los héroes voladores que hacen la delicia de los chicos en la pantalla ni puede seguirse explicando con el antiguo esquema del mundo de tres niveles: cielo, tierra y abismo. La Ascensión del Señor es la respuesta a la realidad más profunda que está en el alma humana de subir, de trascender, de superarse, de perfeccionarse

leer másLa Ascensión del Señor, 20 de Mayo del 2012.

La Palabra de Dios de este domingo de Pascua nos hace poner toda nuestra atención en el amor de Dios. Y cabría preguntarnos: ¿qué es el amor? Pareciera que esta pregunta es ociosa en una sociedad que no deja de usar y abusar de este concepto hasta vaciarlo de su contenido más profundo. El amor, según la carta de San Juan que hemos escuchado, consiste en un regalo, en una iniciativa, en una entrega: “en que Dios nos amó primero”. ¿Por qué Dios decidió amarnos? La gratuidad divina no tiene explicación, y ahí empieza lo asombroso, lo misterioso de este don, nos amó sin que tuviéramos mérito, porque él quiso amarnos primero. Y cabría hacernos una pregunta más: ¿cómo sabemos que el amor de Dios no es una idea consoladora, un amor abstracto muy alejado de nuestra realidad histórica y personal? ¡Porque nos dio a Jesús!, a su único, a su amadísimo Hijo. El Padre se desprendió, arrancó de sí lo más valioso, lo más amado y nos lo entregó a nosotros para que creamos y al creer tengamos vida.

leer másVI domingo de Pascua, 13 de Mayo del 2012.

En el discurso de despedida de la Última Cena San Juan nos propone varios temas típicos de su teología y espiritualidad. Hoy nos ha descrito uno de los más significativos ya que la vid, la viña, en la tradición profética es la imagen por antonomasia para designar a Israel. Imagínense el impacto que tendría al decir Jesús: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador”. Con esta alegoría Jesús nos está diciendo que la existencia e identidad del Pueblo de Dios, la vida divina y la fuerza de sus seguidores para dar fruto verdadero en esta vida, no depende de una institución, de un título, de una tradición o de unas prácticas, sino de la participación de la vida de Jesús, de permanecer en Él, de estar adherido a Él como la rama al tronco, como el sarmiento a la vid.

leer másV domingo de Pascua, 6 de Mayo del 2012.
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