Homilías 2013 Septiembre

Todos nosotros sabemos que la palabra “Evangelio” significa “buena nueva”, “buena noticia”. Para justificar este título bastaría el capítulo 15 de San Lucas, en donde con todo el colorido oriental, se nos presentan de corrido las tres parábolas que acabamos de escuchar: La oveja extraviada, la moneda perdida y el hijo pródigo. La ocasión concreta y el marco que le da unidad a esta enseñanza es la defensa que Jesús hace de los ataques que está recibiendo de los escribas y fariseos que murmuraban entre sí: “éste recibe a los pecadores y come con ellos”. Revistiendo de ropaje humano la imagen de Dios, Jesucristo, con representaciones muy vivas, nos dice cuál es la actitud de Dios frente al hombre pecador o descarriado, dejando que ellos mismos saquen la conclusión: si sólo Dios tiene este modo de actuar, y yo estoy actuando así, adivinen quién soy yo.

leer másXXIV Domingo del Tiempo Ordinario, 17 de Septiembre del 2013.

El evangelio que acabamos de escuchar fue rico en enseñanza para la primera comunidad cristiana, así lo demuestran las tres conclusiones o las tres aplicaciones que de él hacía: “Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios, que los que pertenecen a la luz”. “Con el dinero tan lleno de injusticias, gánense amigos para que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo”. “Si ustedes no son buenos administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos?. Pero antes de estas aplicaciones parece que la intención principal de Jesús es alabar a aquél administrador que procede con habilidad. Jesús no lo alaba porque haya procedido injustamente sino porque ante una situación difícil no se queda con los brazos cruzados, sino que toma las decisiones adecuadas para salir del problema que se le ha presentado.

leer másXXV Domingo del Tiempo Ordinario, 22 de Septiembre del 2013

También este domingo, como el anterior, las lecturas nos llevan a la reflexión sobre la actitud que debemos tener frente a las riquezas. El profeta Amós es el encargado de fustigar una concepción de la religión que se reduce a confiar en el culto realizado en los lugares sagrados, olvidando la solidaridad con los hermanos necesitados. Pero es en el evangelio en donde Cristo nos hace ver las repercusiones que tiene para la eternidad el buen uso o el abuso de las riquezas. Por desgracia en nuestros días se evita hablar del más allá, inclusive en círculos cristianos, pero no hay que olvidar, que el anuncio cristiano se desvirtúa totalmente, pierde su fuerza y su originalidad, si le quitamos el horizonte trascendente, si no afirmamos con fuerza la vida eterna, si negamos la resurrección.

leer másXXVI domingo ordinario, 29 de Septiembre del 2013.
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