Homilías 2013 Julio

Los evangelios que hemos escuchado en los últimos tres domingos forman una elocuente unidad: Hace quince días se nos presentaba a Cristo como el que llama; hace ocho días escuchábamos la llamada de Jesús: sígueme; ahora se nos ha narrado la coronación de la vocación: el envío, la misión, de los primeros discípulos. Es importante notar en el evangelio que Jesús no sólo envía a “los doce” sino a los setenta y dos discípulos, es decir, a todos aquellos que en ese momento lo estaban siguiendo. En la Iglesia de Cristo el envío, la misión, no está reservada a unos cuantos. Todo el pueblo cristiano necesariamente debe ser misionero.

leer másXIV Domingo del Tiempo Ordinario, 7 de julio del 2013.

El evangelio de hoy se abre con esta significativa frase: “Un día, Jesús estaba orando”. Esta no es una ocasión aislada, en repetidas narraciones se nos presenta Jesús sumergido en la oración; pasaba las noches en la oración de Dios, rezaba en los momentos cumbres de su vida, toda su vida era una continua comunicación con su Padre. Esa misma actitud es la que nos recomienda: “conviene orar siempre y nunca desfallecer”. Por esto nosotros, al igual que sus primeros discípulos, le debemos pedir: “Señor, enséñanos a orar”.

leer másXVII Domingo del Tiempo Ordinario, 28 de julio del 2013.

La hospitalidad es un valor profundamente arraigado en nuestra cultura y es algo que por fortuna nos distingue. De esta virtud nos hablan las lecturas que acabamos de escuchar. En la primera lectura Abraham recibe al Señor como a su huésped rogándole: “Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a mí sin detenerte”. El Evangelio nos narra cómo “Jesús entró en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa”.

leer másXVI Domingo del Tiempo Ordinario, C.C, 21 de julio del 2013.

Algunos podríamos preguntar si la narración que acabamos de escuchar sobre el Buen Samaritano es una parábola o una historia verdadera, es decir si Jesús toma como punto de partida un hecho real, sucedido en el camino que va de Jerusalén a Jericó, o es una escena inventada para trasmitirnos un mensaje, como lo hace en las demás parábolas. La más antigua tradición cristiana nos dice que detrás de la parábola del Buen Samaritano está “la más grande historia” de la humanidad, está la Historia de la Salvación. ¿Quién más podría ser ese prójimo, sino el mismo Salvador? ¿Quién más que él ha tenido piedad de nosotros que estábamos para ser asesinados por los dominadores de este mundo de tinieblas con tantas heridas, miedos, pasiones, iras, dolores, engaños y placeres? De todas nuestras heridas el único médico es Jesús. Él es el que derrama sobre nuestras almas heridas el vino que es la sangre de la vid de David, Él es el que nos unge con el óleo que es la piedad del Padre.

leer másXV domingo ordinario, 14 de julio del 2013.
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