Homilías 2014 Junio

La solemnidad de la Ascensión que hoy celebramos está invadida de una grande y solemne acción de gracias y de una desbordante alegría: “Llena, Señor, nuestro corazón de gratitud y de alegría por la gloriosa ascensión de tu Hijo”. No hay ninguna insinuación para considerar esta fiesta como una “fiesta de despedida” a Jesús que deja nuestra tierra y regresa al paraíso. No, nuestra liturgia es de alabanza y de gozo grande: “Los discípulos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían constantemente en el templo, alabando a Dios”. El motivo de nuestra alabanza y de nuestro gozo grande ya lo hemos expresado en la oración colecta: “ya que su triunfo es también nuestra victoria, pues a donde llegó él, nuestra cabeza, tenemos la esperanza cierta de llegar nosotros, que somos su cuerpo”.

Leer más...La Ascensión del Señor, 1 de Junio del 2014

Las tres lecturas que acabamos de escuchar en esta fiesta de Pentecostés nos invitan a relacionar el Espíritu Santo con la Iglesia.  El Espíritu Santo es para la Iglesia, ante todo, una “Persona” en la cual, por la cual y a la cual creemos.  Esta es una certeza que Cristo nos ha revelado y debe estar por encima de toda consideración.  No sólo es el objeto sino también el término de nuestra fe, como repetimos domingo a domingo:  “Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida...”

Leer más...Solemnidad de Pentecostés, 8 de Junio del 2014