IV Domingo de Pascua, 7 de mayo del 2017

En el centro del discurso de San Pedro se nos ha presentado de nuevo la figura de Cristo Glorificado: "Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado"

 

Homilía pronunciada por el Sr. Cardenal Norberto Rivera C.,
Arzobispo Primado de México, en la Catedral Metropolitana de México.

7 de Mayo del 2017. IV Domingo de Pascua.

 

En el centro del discurso de San Pedro se nos ha presentado de nuevo la figura de Cristo Glorificado: "Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado". Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: '¿Qué tenemos que hacer, hermanos?' Pedro responde presentando todo un programa para los que no quieran permanecer indiferentes ante el inédito acontecimiento de la resurrección: El primer y elemental paso es la conversión, el cambio de vida que lleva al bautismo; bautizarse en el nombre del Señor Jesús es insertarse, adherirse a la persona de Cristo e integrarse a la comunidad por él formada; del bautismo que es irrupción del Espíritu viene como consecuencia el tercer elemento que consiste en el perdón de los pecados o la ruptura con el mal y con el maligno; Y todo este programa da como resultado una criatura nueva, el hombre nuevo, resucitar con Cristo. En la otra catequesis bautismal que el mismo San Pedro nos ha dirigido hemos contemplado a Cristo paciente y glorioso concluyendo con una imagen muy familiar en el mundo bíblico: "Ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas".

Esta imagen tan atractiva del Pastor y las ovejas es el hilo conductor de la enseñanza que San Juan nos ha trasmitido hoy en su evangelio y por ello este cuarto domingo de pascua es conocido como el domingo del Buen Pastor. Para San Juan esta figura del Pastor es muy adecuada para revelar y celebrar gozosamente la relación personal y la intimidad que se da entre pastor y oveja. En la primera parte de la figura esto se nos revela poniendo a Jesús en contraste con el ladrón y mercenario que sólo busca su propio interés. Jesús, el Buen Pastor, "entra por la puerta", porque su relación con las ovejas es de intimidad; a su llamado, su vocación, que es personal, "una por una", y es específica, ya que llama "por su nombre", hay una respuesta de adhesión y de fe, porque "conocen su voz"; el pastor hace salir a las ovejas y las acompaña y guía, las hace salir hacia pastos nutritivos, es el pastor que guía en la libertad y congrega a todos aquellos que lo quieren seguir. En la segunda parte de la figura Jesús se presenta como "la puerta de las ovejas" para manifestar la misma relación de intimidad: las ovejas entran por la puerta para encontrarse con el Yahvé-Dios, Jesús es el nuevo templo en el cual se da la verdadera comunión con Dios, él es la puerta indispensable para estar con Dios. Entrando en este nuevo y perfecto templo podremos adorar a Dios "en espíritu y en verdad", tendremos plenitud de vida y salvación definitiva. Podremos "entrar y salir y encontrar pastos" ya que en Cristo se encuentra la verdadera libertad y podremos permanecer en él aunque estemos en las más variadas situaciones, sólo en él tendremos el verdadero alimento que sacia el hambre del ser humano.

Quizá muchos de nosotros hemos tenido la misma experiencia que tuvo el gran filósofo Bergson quien confiesa: "Los centenares de libros que he leído no me han dado tanta luz y consuelo como los versos del salmo 23: "El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me dan seguridad". Si hemos tenido esta experiencia podremos comprender porqué Ryan, en su best-seller, "El día más largo", describiendo el desembarco en Normandía el 6 de Junio de 1944, narra cómo un soldado canadiense lee en alta voz el salmo 23 para calmar la terrible tensión de sus compañeros.

El Buen Pastor invisible no está lejos de nosotros, está en medio de nosotros y hace visible su pastoreo en el ambiente familiar, eclesial y social. Son muchos los que, con sus buenas obras, hacen presente en medio de nosotros al Pastor de nuestras almas, a Cristo Jesús que nos sigue dando vida y vida en abundancia. Pero también en medio de nosotros se hacen presentes los malos pastores, los mercenarios y ladrones que son fuente de corrupción y de muerte. Hay muchos, pero uno de ellos va creciendo en forma muy peligrosa en nuestra sociedad, la droga, como lo canta un joven de Harlem en su parodia desacralizada del salmo 23: "La heroína es mi pastor, de ella siempre tendré necesidad. Me conduce a las puertas del infierno por amor de su nombre. Sí, aunque camine por cañadas oscuras, no temeré ningún mal, porque la droga está conmigo. Mi jeringa y mi aguja me dan seguridad".

El que vivamos en una sociedad con libertad no quiere decir que estemos liberados. Nunca como ahora hemos tenido tantos caminos, puertas y alternativas a nuestro alcance. Nunca como ahora se nos ha bombardeado con tantas posibilidades de elección, con tanta multitud de proyectos, con tantas alternativas. Son muchos los líderes y muchas las alternativas que hoy tenemos al alcance de la mano. Son muchos los que reclaman nuestra atención, los que quieren guiarnos, los que nos ofrecen la vida, el oro y la felicidad. Pero en esta globalización, en este mercado mundial, hay mucho ladrón y bandido, falsos líderes y falsas alternativas. Hoy como nunca es necesario un profundo y responsable discernimiento y posicionamiento ante las diversas llamadas y ofertas que escuchamos, es vital el que sepamos elegir y vital también el que nos decidamos por el camino correcto, la verdad y la vida, y Jesús es el camino, la verdad y la vida.

Hoy, en la Jornada Mundial de las Vocaciones, saludo a ustedes jóvenes que están escuchando el llamado del Buen Pastor para hacerlo presente como sacerdotes en nuestra gran ciudad de México en este nuevo siglo. Los saludo y les digo: "Queridos jóvenes, no tengan miedo de responder con generosidad a Cristo que los invita a seguirlo. En la vocación sacerdotal encontrarán la riqueza y la alegría de la entrega de ustedes mismos al servicio de Dios y de sus hermanos". Esta Arquidiócesis tiene necesidad de ustedes para hacer presente al Buen Pastor, para cumplir su vocación misionera. Pero no los llamo a engaño, ya que Jesús al establecer la exigencia de la respuesta a la vocación a seguirlo, no esconde a nadie que su seguimiento requiere sacrificio, a veces incluso el sacrificio supremo: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". Hacer presente al Buen Pastor exige dar la vida por las ovejas, exige compromiso en el servicio sin esperar recompensa, darse incondicionalmente, y si al Maestro y Buen Pastor lo persiguieron y difamaron, no esperen una suerte distinta.

 

Back to top