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2.Discernir a partir de Cristo y Santa María de Guadalupe
Jesús en el Nuevo Testamento menciona cuán gratos son a los ojos de
Dios los que ponen su confianza en él, llamándolos dichosos porque de
ellos es el Reino de los Cielos (Mt. 5, 3-12). Y, "El Espíritu del Señor está sobre
mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva.
Me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la recuperación
de la vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos" (Lc. 4,18).
Sobre la vida de fe del indígena Juan Diego, el cual se dirigía a las co-
sas de Dios al momento de las apariciones Guadalupanas según se na-
rra en el Nican Mopohua, se puede intuir que había sido un fiel cumplidor
de los actos religiosos de su pueblo, antes de aceptar la doctrina cristiana.
Una vez sucedida la Conquista, tanto los nobles como los pobres pa-
saban por un momento de confusión, tragedia y opresión, pues aquellos
hombres extranjeros habían acabado con sus tradiciones y costumbres,
proponiéndoles una nueva forma de vida y de fe.
3. Caminar y celebrar la esperanza
Lo que el mundo descarta, Dios lo bendice
La tradición bíblica nos permite ver que el mundo, a lo largo de la historia,
ha despreciado todo aquello que en apariencia no le deja algún bene-
ficio. Los pobres, los menos habilidosos, los enfermos, los menos capaces
intelectualmente, son, en principio, las víctimas del pensamiento mundano
que los descarta de sus planes triunfalistas. Con frecuencia son vistos como
algo carente de valor.
Sin embargo, Dios ha querido revelarse desde el principio justamen-
te a aquellos que el mundo desprecia. Cuando Yahvé se manifestó al
pueblo de Israel, este era el más pequeño de los pueblos, lejos de ser
una gran nación. Lo mismo hizo Jesús cuando llama a algunos entre la
gente sencilla del pueblo para hacerlos sus discípulos y mensajeros de su
palabra.
En el Nican Mopohua encontramos cómo Dios, a través de la Virgen
María de Guadalupe, se manifiesta no a alguien de la nobleza indígena
o española, sino a Juan Diego Cuauhtlatoatzin.
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