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La voluntad de Dios; Vigilía Pascual Cardenal Carlos Aguiar Retes

“Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó: hombre y mujer los creó.”

Hemos sido creados a imagen de Dios Trinidad, tres Personas y un solo Dios. La unión del varón y la mujer por amor es el principio para crear la familia y, con los hijos, su plenitud: plenitud de la imagen de Dios. Y los bendijo Dios y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla… Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno”.

La lectura siguiente del Éxodo que escuchamos afirma: “Dijo el Señor a Moisés:… Diles a los israelitas que se pongan en marcha… Moisés extendió la mano sobre el mar y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este y secó el mar. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban”.

Si en la vida caminamos cumpliendo la voluntad de Dios, podremos afrontar todas las adversidades y adquirir la prudencia y la luz necesaria para ayudar al prójimo.

Por lo que respecta a la tercera lectura que escuchamos, del profeta Isaías, nos dice: “Mi amor por ti no desaparecerá y mi alianza de paz quedará firme para siempre… Todos tus hijos serán discípulos del Señor y será grande su prosperidad. Serás consolidada en la justicia. Deja a un lado la angustia, pues ya nada tienes que temer; aleja tu miedo, porque ya no se acercará”. Por tanto, siendo obedientes, podremos disfrutar del amor de Dios.

En la carta de San Pablo a los Romanos lo reitera para todos nosotros, los bautizados, y los que en un momento más también serán bautizados esta noche: “Como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva… Si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con Él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no morirá nunca”.

Finalmente, recojamos la lectura del Evangelio de san Mateo. La resurrección de Jesús confirma lo anterior que decía san Pablo: “El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho… Vayan a decir a sus discípulos: ha resucitado de entre los muertos”.

En conclusión, por eso debemos ser discípulos de Jesús, misioneros como estas mujeres del Evangelio, para anunciar que llevamos a Cristo. Somos hijos de Dios que anuncian la vida eterna para todos los que aceptan el mensaje de Jesús y sus enseñanzas. Por eso, esta noche renovaremos nuestra fe de forma solemne.

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